Madri-aventuras detrás de un taller

El verano pasado nos fuimos de rol por Europa, a visitar amigos, conocer lugares y hacer lo que nos gusta: viajar.

Uno de los lugares que teníamos en la mira, al cual teníamos que ir o ir, era la casa-museo de Salvador Dalí y para esto, teníamos que hacer una parada obligatoria en Barcelona; así que hicimos un escaneo rápido de lugares por conocer; no nos gusta planear a detalle cada día, porque así podemos modificar el itinerario cuantas veces queramos.

Al final, en la lista el único lugar que dejamos como obligatorio fue la FUNDACIÓN Joan Miró.

Llegamos a  Barcelona pasando la media noche, así que decidimos que la juventud (ja!) nos permitiría pasar lo que quedaba de la noche en aeropuerto, y ahorrar, según nosotros el dinero del hospedaje.
Así fue, aprovechamos y compramos por internet nuestras entradas para todos los atractivos turísticos dalinianos, paseamos por el aeropuerto con todas las tiendas cerradas, comimos dos veces en una cafetería 24 hrs.
Nos dimos cuenta que las entradas a la Fundación de Joan Miró eran solo algunos días de la semana y en horarios muy limitados. Nuestro hotel estaba lejos y el chek-in era tardísimo. Tuvimos la maravillosa idea de hacer más tiempo en el aeropuerto, tomar una última siesta en una sillas poco cómodas y entonces hacer la ruta: aeropuerto – Fundación- hotel.
El transporte público nos  dejó lo que parecía ser muy cerca. En google maps, todo se ve cerca, las distancias parecen cortas y no se ve si es un camino plano o empinado.

 Miró nunca pensó que dos entusiastas mexicanos decidirían ir,  casi sin dormir y caminando, cargando maletas, a la hora que el sol cala más, hasta su museo, cuando decidió construir ese maravilloso espacio en la cima de una montaña. 

Caminamos mucho, nos mal-humoramos en el camino, hicimos varias paradas para respirar (no había opción para pedir Uber, porque era una escalera empinada)… al fin, ¡LLEGAMOS! Y nuestras sonrisas se dignaron a regresar a nuestras caras… seguimos arrastrando la maleta de rueditas hasta que la puerta se abrió y nos llegó el aire frío del interior, ahora si, en ese momento las sonrisas fueron tamaño Colgate.

Recorrimos el recinto lentamente, devoramos las fichas técnicas de cada obra, descubrimos piezas que no sabíamos que existían, nos maravillamos de ver la magnitud de otras tantas que en los libros se ven tan pequeñitas.

En la escuela uno aprende según los programas que alguien más diseñó; para nosotros lo bueno de la vida en La Madriguera, es que nos permite diseñar nuestros procesos de aprendizaje y compartirlos, dejando espacio para la creatividad y el autoaprendizaje . 

Nos gusta visitar museos, leer libros, platicar experiencias…  unos de nuestros talleres favoritos, son los de historia del arte. En donde podemos plasmar un poco de todo esto de una forma lúdica.

Nuestro próximo taller de esto es el del #verano2017enlamadriguera,  está agendado para las primeras 3 semanas de JULIO, la primera tratará precisamente de Joan Miró. 😀

Si quieres que te llegue el programa completo para este curso enfocado a niños de 5 a 12 años , DA CLICK AQUÍ Y DÉJANOS TU CORREO 🙂 Te enviaremos el PDF con la información 🙂

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¡Nos vemos pronto!

Jan y Memo